Alamut era una de las principales fortalezas utilizadas en la
Edad Media por la secta
ismailí de los
nizaríes. Dominaba un valle en el macizo montañoso de
Elburz, al sur del
mar Caspio y en el norte del actual
Irán, cerca de la ciudad de
Qazvin. El significado del nombre es incierto, aunque la hipótesis más extendida es que etimológicamente significa "Vista de águilas".
La fortaleza fue tomada en
1090 por
ismailíes dirigidos por el mítico
Viejo de la Montaña. Tras un conflicto con el centro de poder ismailí, el
califato fatimí de
El Cairo, los ismailíes de Irán se escinden y serán llamados desde entonces nizaríes. Sus enemigos los llamarán despectivamente
hashashin, "consumidores de
hachís, asesinos", palabra que ha pasado al castellano como
asesino, y ello porque desde Alamut y otras fortificaciones los nizaríes se destacaron por la práctica del homicidio político, hasta el punto de que a pesar de su escaso número aterrorizaron durante siglos a los gobernantes de
Irán y
Siria.
Alamut fue un
nodo de la compacta red de fortalezas nizaríes, que por su inexpugnabilidad conformaron un auténtico Estado descentralizado e independiente dentro de un territorio fundamentalmente
sunní.
En
1256, sin embargo, las tropas
mongolas marchan sobre Irán dirigidas por
Hulagu Jan, y las precede su fama de invencibilidad y crueldad. Alamut se rindió sin presentar combate y fue arrasada hasta los cimientos por el ejército invasor para impedir su uso por otros posibles oponentes.
Marco Polo en su libro
Los viajes de Marco Polo afirmó haber visitado Alamut y conocer a el Viejo de la Montaña, lo que es poco probable ya que en la fecha que indica, la fortaleza había dejado de existir hacía varias décadas. El viajero veneciano introdujo en Europa la leyenda que ha dado fama a Alamut: la de que poseía unos jardines ocultos que imitaban el
paraíso. Para fanatizar a los futuros asesinos de la secta, se les drogaba con hachís y se les hacía despertar en el jardín, donde gozaban del paraíso durante unas horas. Cuando volvían a despertar estaban en el castillo y se les decía que sólo volverían al escenario idílico y feliz que habían tenido ocasión de ver si morían en combate contra el enemigo. Esto explicaría la fiereza y el arrojo de los nizaríes en sus acciones terroristas, aun sabiendo que lo más probable es que no salieran vivos de ellas. Esta leyenda no está apoyada por ninguna evidencia histórica.
Tambien durante una entrevista realizada por IGN, el 28 septiembre 28 de 2006 con el productor Jade Raymond, se supo que se habían basado en este libro para crear la primera parte del videojuego Assasin' s creed.